Soul Jazz Records publica un recopilatorio de 13 temas, del esencial sello Black Jazz Records
Este álbum reúne algunas de las mejores canciones jamás publicadas por Black Jazz Records, sello que, en sus breves cuatro años de historia, entre 1971 y 1975, publicó más de 20 álbumes superlativos que fusionaban con éxito el jazz espiritual, el funk y el soul jazz del más alto nivel. Al igual que otros sellos independientes de jazz de la época, como Strata-East Records y Tribe Records, Black Jazz se centró en varios artistas clave, la mayoría de los cuales se consolidaron durante este período, y todos ellos aparecen aquí. Entre ellos, destacan The Awakening, Doug Carn, Walter Bishop, Chester Thompson, Kellee Patterson y muchos más.
Sobre Black Jazz Records
Hablar de Black Jazz Records es hablar de un momento muy concreto, muy intenso y muy valiente de la música negra en EE. UU. Estamos a principios de los años 70, en plena resaca del free jazz, con el funk y el soul expandiéndose por todos lados y con una necesidad brutal de control creativo por parte de los músicos afroamericanos. Y ahí aparece Black Jazz Records, fundado en 1971 en Oakland, California, por el pianista Gene Russell y el percusionista y activista Dick Schory.
La idea del sello era clara y poderosa: un sello de jazz propiedad de músicos negros, que publicara jazz contemporáneo sin concesiones, pero conectado con la calle, con el groove, con la espiritualidad y con el momento político. Nada de jazz de cóctel. Esto era jazz con conciencia, con funk, con soul, con mensaje.
En apenas cuatro o cinco años de actividad (el sello cerró en 1975), Black Jazz Records dejó un catálogo pequeño pero demoledor. Discos que hoy son objeto de culto absoluto. Artistas como Doug Carn, con su mezcla mística de jazz espiritual y soul cósmico; Rudolph Johnson, directo desde el hard bop más afilado; Calvin Keys, guitarrista brutal con un pie en el jazz y otro en el funk; o el propio Gene Russell, que dejó auténticas joyas de piano eléctrico y groove profundo.
Una de las cosas más bonitas del sello es su identidad visual: todas las portadas compartían un diseño coherente, elegante y militante, con el logo del puño negro y una estética que gritaba “esto es nuestro”. Lo veías en la tienda y sabías que ahí había calidad y discurso.
Black Jazz Records no vendió millones ni falta que hizo. Su legado está en cómo adelantó ideas que hoy damos por hechas: independencia, fusión sin complejos, espiritualidad negra y groove consciente. Durante años fue un secreto a voces entre diggers y enfermos del jazz, hasta que las reediciones recientes lo devolvieron al lugar que merece.
Desde la óptica del amor por el vinilo, Black Jazz Records no es solo un sello: es un acto político en forma de disco. Si alguna vez te has preguntado dónde se cruzan jazz, soul, funk y orgullo negro, la respuesta está aquí.
Y sí: cuando pongas uno, sube el volumen y presta atención. Esto no es música de fondo.



