Kolumna Skinhead
No sé si fue 1999 en el Dr. Martens Ska Festival de Balaguer (el año de los disturbios contra los nazis) que le pillé este fanzine a un skin de Valladolid, me acuerdo que la pasta recaudada iba para unos compañeros entalegados. Me sorprendió que los de Valladolid llevaban todos hebillacas con el cinturón, y me explicó que allí las usaban como arma de media distancia cuando tenían que currarse con alguien.
En este #0 podeis encontrar la historia de SHARP Valladolid y más cosas de la época.
Entrevista a The Garrulians
Hace poco hemos sabido del nacimiento de un club scooterista en el maresme, y a mi que soy de aquí y siempre me ha llamado la atención este mundillo, no me podría haber ilusionado mas esta noticia, así que me he animado a contactar con ellos y hacerles cuatro preguntillas para conocerlos un poco mejor; y quien sabe si al final me acabo rascando un poco el bolsillo y me subo al carro ( a la moto en este caso), que para algo se mata uno a trabajar, no?? Digo…
-¿Cuando nace “THE GARRULIANS SCOOTER CLUB” (el nombre me tiene fascinado) y con cuantos miembros cuenta en la actualidad?
El Club nace en 2020, somos unos novatos en el sector! El nombre salió a raíz de un viaje a Londres de dos de nosotros que, con su mal inglés y alguna cerveza encima, se autodenominaron THE GARRULIANS. La idea original era hacer una camiseta cachonda para próximos viajes donde se podría leer, I’m The Garrulian, sorry for my paleolithic english…
Actualmente contamos con 6 miembros con muchas ganas de salir y poder ir a rallys con otros clubs.
-¿De donde viene vuestra afición por las scooters?
A todos nos viene de lejos, pero nunca hacíamos el paso de conseguir un Scooter, siempre había otras prioridades… pero Xavi, nuestro Vicepresidente, rescató una vieja vespa familiar y la puso en marcha. Eso encendió una pequeña mecha a Lluch y se volvió loco por encontrar una vespa para poder salir con Xavi hasta que un día, le llegó de sopetón a través de un familiar, al igual que a Navarro, que también le llegó a través de un familiar. A partir de ahí, empezamos a quedar para rodar juntos.
-¿Sois puritanos de las scooters clásicas, o no hacéis distinciones de antigüedad?
No, realmente no somos puritanos, somos un club inclusivo, tenemos a Algarrobo con su Scooter moderno de plástico, aunque lo avasallamos para que se pille una vespa!
Somos tan inclusivos que tenemos a Elvis con su Mini Cooper del 90, como nosotros lo llamamos, el scooter de 4 ruedas, la evolución natural del sidecar, hahaha!
-¿Vuestro lema es “garrulismo o barbarie”, veo que os tomáis la vida con humor y cachondeo..
Ante todo, humor y cachondeo!
Del lema, podríamos decir que es una garrulada de las buenas. Nos hicimos unas risas cuando salió espontáneamente con unas cervezas.
-Algunos de vuestros miembros forman parte también de “THE ALOPECIANS”, podéis contarnos un poco a que se dedica este colectivo?
The Alopecians nació con la intención de poder organizar fiestas/eventos dentro de la escena Skinhead y de todo el mundo que rodea la música Ska, el Rockstady, el Reggae, etc. pudiendo disfrutar así de ésta música viendo a selectores y grupos en directo.
Aunque la pandemia nos ha paralizado en seco, al igual que a todo el mundillo, esperamos poder montar una pinchada y salir a pegarnos unos bailoteos!
-¿Se viene ruta con posterior concierto/pinchada entonces?
Buah! Sería brutal, pero con las restricciones nos será difícil, de momento. Tenemos la esperanza de poder movilizar a otros clubs para rodar juntos y montar un buen Rally en el Maresme.
Y para acabar os lanzo un test rapidito a ver q tal…
¿Vespa o lambretta?
Vespa
¿Ruta costera o interior?
Cualquier ruta siempre que sea con amigos
¿Galtas o botifarra?
Mientras haya carne…
¿Cerveza o vino?
Cerveza, y de productores locales!
¿Ska, rocksteady o reggae?
Cada estilo tiene sus momentos, pero lo bailamos todo!
Pues solo nos queda desearos mucha suerte y que sigáis rodando por muchos años
SALUT I SCOOTER!!!
Judas and The Black Messiah, un recordatorio visual poderosamente brutal de la oscura historia de Estados Unidos
“Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto”, proverbio chino.
Son muchos los títulos de cine merecedores de ganar un premio cuando llegamos a esta época del año. Uno de ellos es Judas and The Black Messiah, una película dirigida por Shaka King que, en nuestra opinión, ha tardado demasiado tiempo en realizarse. Conocemos sobradamente a Malcolm X y Martin Luther King, las dos principales figuras de los movimientos sociales de los años 60 asesinadas por su lucha por la igualdad en Estados Unidos. Pero no habíamos oído hablar tanto de Fred Hampton, el joven líder de las Panteras Negras de Chicago (y vicepresidente a nivel nacional). El mesías.
La historia de Hampton, incluso contada de forma breve en Judas, es demasiado importante para ser obviada. Frederick Allen Hampton nació el 30 de agosto de 1948 en un suburbio de Chicago, Illinois. En su juventud destacó en el ámbito de los deportes. De hecho, soñaba con jugar al béisbol en el equipo de los Yankees de Nueva York, pero también fue un alumno ejemplar en el aula. Asistió a Triton College, donde estudió derecho con la esperanza de ayudar a las personas de color a luchar contra la brutalidad policial. En su adolescencia, Hampton se involucró en la lucha por los derechos civiles al liderar un consejo juvenil local de la NAACP (la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color). Hampton tuvo éxito con la NAACP, pero el radicalismo del Partido Pantera Negra resonaba aún más fuerte en él. El BPP había lanzado con éxito un programa de desayuno gratuito para alimentar a los niños en varias ciudades y el grupo abogaba por la autodefensa en lugar de la no violencia, adoptando así una perspectiva global sobre la lucha por la libertad de la población afroamericana, encontrando inspiración en el maoísmo.
Hampton era un orador y organizador habilidoso que se movió rápidamente a través de las filas del BPP mediante el activismo de base, algo que la película dedica tiempo a mostrarnos con sus distintas actividades. Aunque el verdadero protagonista de Judas no es Hampton, sino William “Bill” O´Neal, a quien conocemos en los primeros minutos de la película en una entrevista televisiva hecha años después de la historia que vemos. Bill – interpretado por Lakeith Stanfield – era un criminal de poca monta de Chicago que robaba coches haciéndose pasar por un oficial del FBI. Cuando es arrestado por las autoridades una noche tras un robo fallido, recibe una oferta por parte del agente Roy Mitchell – personaje interpretado por Jesse Plemons – para eludir los años de cárcel que le caerán por sus delitos. Bill duda, pero terminará aceptando la oferta: infiltrarse en los Black Panthers de Chicago e informar de los movimientos del Partido así como de los de Hampton. Será el topo convertido en Judas en esta historia.
No añadiremos más información en esta reseña sobre los acontecimientos que acaecen en la película por si alguien no conoce qué sucedió con ambos personajes. Lo que sí aseveramos es que los dos protagonistas están espectaculares, sobre todo Kaluuya, pues irradia carisma y encarna a la perfección su personaje en todo momento. La química entre él y Lakeith, junto a la forma en la que está construido el guion, consigue que queramos que trabajen juntos en su lucha por conseguir avanzar en su revolución y que O’Neal cese de ser informante. Y esa es la fuerza de la película. Shaka King usa la tragedia que está contando, que podría ser perfectamente una adaptación de una obra del maestro Shakespeare, para mandar un mensaje claro a sus hermanos afroamericanos: sólo ganaremos si estamos unidos, y sólo estamos divididos porque es lo que la supremacía blanca quiere, algo que desafortunadamente continúa siendo un problema sin real solución en Estados Unidos.
Así es que, si tenéis la oportunidad, os recomendamos encarecidamente visionar esta interesante historia que busca reconstruir una de las épocas más oscuras de la historia norteamericana, por medio de grandes interpretaciones, una dirección inspirada y un estupendo y potente trabajo de montaje y de banda sonora. Lo mejor para nosotras es, sin lugar a dudas, que al fin se conmemore la figura de Fred Hampton en la gran pantalla: “I Am a Revolutionary… I Am the People”.

YOUNG SOUL REBELS
Peña que apuesta por su música del alma en una radio alternativa, que promueve pinchadas vinilísticas en fiestas en las que cabemos todas, que planta cara a los problemas que vengan y con mucha clase, ¿te suena de algo, Julio? Pues estas son las premisas por las que tienes que ver ‘Young Soul Rebels’, un largometraje británico escrito y dirigido por Isaac Julien en 1991, si es que aún no la viste. Estoy seguro de que te bastará con los 10 primeros minutos de película para meterte de lleno en ese Londres subcultural de 1977 que alberga la trama en pantalla.
Chris y Cuz, nuestros protas, son dos jóvenes negros soulies enamorados del funk, del soul, del disco y de todo lo que tenga Groove del bueno. Dos culos inquietos que destinan su tiempo a una misma causa desde dos enfoques: por un lado, una radio pirata que esconden en la parte trasera del taller de unos colegas y, por otro, montando un club periódico en sótanos inesperados en los cuales se mezcla peña de todos colores, estilos, orientaciones y condiciones. Recordemos, estamos en el Londres pre-thatcheriano, una olla a presión en la que mods, punks, goths, beatniks, soulies, etc. ajustan sus cuentas en la pista, poseídos por los efectos que les otorgan los químicos de la época. ‘Soul Patrol’ es el nombre de su programa y de su club, el cual comienza a coger cierto renombre entre la gente joven de la ciudad cuando una mañana se despiertan conociendo el asesinato de TJ, un buen amigo suyo. La policía, en su actitud indiferente ante este tipo de fallecimientos, intenta buscar un cabeza de turco que pague el pato lo antes posible. Es entonces cuando Chris, Cuz y sus respectivas parejas (Tracy por parte de Chris, una snob con ansias por conocer sus asuntos, y Billibud por parte de Cuz, un punk blanco del cual se engatusa) son perseguidas y acusadas de formar parte del homicidio.
Una peli estilo thriller en un ambiente fetiche para los amantes de las subculturas en el que temas como la homosexualidad, la brutalidad policial, el racismo o los clichés están latentes y presentes a lo largo de los 105 minutos que dura la obra. Temas, además, introducidos con una gran maestría en el montaje y en una dirección original, fresca y nada sobrecargara, que hacen de esta película algo entretenido que ver con colegas o un domingo de resaca.
Young Soul Rebels
B.S.O.
“Q”. AUTOBIOGRAFÍA DE QUINCY JONES
Quincy Delight Jones, Jr. (Chicago, 14 de marzo de 1933) es el más longevo compositor, director, arreglista y productor estadounidense. De reconocido magisterio, a su vez, como trompetista, pianista y cantante, su dilatada carrera incluye colaboraciones con Frank Sinatra, Ray Charles, Sarah Vaughan, Count Basie o Michael Jackson, la composición de bandas sonoras para cine y televisión, y su propia labor como compositor.
Ha recibido el Grammy Legend Award, Premio Kennedy, la Medalla Nacional de las Artes y la Legión de Honor, entre otras muchas distinciones; y sigue entre nosotros.
Dos decenios hubo que aguardar para deleitarnos con la épica y monumental —de necesidad— autobiografía de Quincy Jones: “Q”, el proteico y excesivo portento que diera forma y sustancia a la música estadounidense desde los prolegómenos del bebop hasta la eclosión del hip hop. Ahí es nada…
Dotado como pocos, currante y tunante por igual —mas inasequible siempre al desaliento—, Quincy Jones, leyenda viva de la música popular afroamericana, encontraría su verdadera vocación como compositor y arreglista, emprendiendo una carrera entre cuyos más destacados lances sobresaldrían la concepción, producción y realización de sus memorables álbumes para Frank Sinatra, Ray Charles, Dinah Washington, Sarah Vaughan y Count Basie; además de incontables partituras para bandas sonoras de películas y programas de televisión; mas también la producción del álbum más vendido de todos los tiempos, Thriller, de Michael Jackson; y sin descuidar, por ello, sus propias composiciones ni sus igualmente encomiables aventuras empresariales y humanitarias.
Cuéntase aquí, sin tapujo que valga, cómo desde su azarosa infancia en el South Side de Chicago fue inadvertidamente cayendo presa de tan fatídico interés por la música y cómo, ya en el umbral de su adolescencia, encuentra la iluminación en Seattle gracias a tan temprana e irreprimible pasión. A sus primerizas andanzas como trompetista, escoltando, entre muchas otras estrellas, a Billie Holiday, y a sus no menos legendarias correrías por medio mundo con la banda de Lionel Hampton, seguirá la consolidación de una carrera que abarcará, prácticamente, todo el espectro de la música popular estadounidense, y cuyos logros le han reportado la increíble cantidad de setenta y seis nominaciones a los Grammy. Hito solo comparable al protagonizado por el propio Q en sus demás facetas como ejecutivo musical, cazatalentos, productor de cine y televisión e infatigable empresario; acaso uno de las más importantes figuras empresariales de la comunidad afroamericana estadounidense.
‟Q” es, en suma, el deslumbrante autorretrato de uno de los más grandes creadores de la cultura estadounidense contemporánea, tipazo cuya singladura vital vertebra una de las grandes historias de éxito de nuestro tiempo.
Círculos Excéntricos
En el programa Círculos Excéntricos de RNE nos han hecho disfrutar de podcasts sobre buestra amada cultura jamaicana. Esperamos que sigan con esta linea y den cabida a los nuevos grupos de la escena. Support your local ska scene.
Aquí os dejamos una buena muestra:
Butlletí SHARP Manresa
En los 90’s aparte de fanzines también había otras publicaciones que buscaban una periodicidad más corta para poder ofrecer noticias más frescas. Eran las llamadas ojas informativas (1 hoja por delante y por detrás) o boletines (un fanzine corto) que informaban a tiempo de los futuros eventos que aconteciesen lo que vendria a ser una newsletter de esta época. Uno de los problemas de los zines normales es que si anunciaban un concierto cuando salia el zine ya había pasado.
Una muestra de eso fué el boletín editado por SHARP Manresa, aquí os dejamos el #2 del año 95.
Dr. Martens
El calzado más emblemático del movimiento skinhead es sin duda las Dr. Martens. Nadie lo diría ahora con los precios que alcanzan estos zapatos, pero en sus inicios era el calzado por excelencia de la working class. Era un calzado duro y rudo para aguantar las rigurosas condiciones de los trabajos más duros. Mineros, astilleros y carteros vestían Dr. Martens para su comodidad, seguridad y resistencia. Era un calzado del pueblo para el pueblo.
1901 en Northamptonshire, Inglaterra, en ese momento, la empresa se conocía como Griggs; aunque el icónico zapato Dr. Martens no llegaría hasta 50 años después.
En 1945 el Dr. Klaus Maertens creó la suela con cámara de aire para que los heridos de guerra pudieran tener una mayor amortiguación al caminar, consiguiendo una recuperación más cómoda. La idea pasó sin pena ni gloria hasta que la familia Griggs se enteró del avance en suelas de calzado y compró la licencia a finales de los 50s. De la colaboración entre ambos nació la que sería la bota insignia de ocho ojales, con las florituras en los remates, las costuras amarillas, la etiqueta de ropa con la marca en la parte trasera y el borde de la suela ranurado en dos tonos se llamó 1460. Este diseño solo se ha actualizado una vez en 2016.
A £2 el par se convirtieron en el calzado favorito de los skinheads de la época, son los que popularizaron estas botas y creando la mitificación que se vive por ellas hoy en día. Pete Townshend de The Who fue la primera estrella de rock llevar las botas en el escenario. Cuando se le preguntó qué lo hizo enamorarse de las Dr. Martens, Townshend dijo : “Estaba harto de vestirme como un árbol de Navidad con túnicas sueltas que se interponían en mi forma de tocar la guitarra, así que pensé en pasar ropa de utilidad “.
En los años 70’s se vivió la explosión de Dr. Martens pues serian un símbolo de la lucha contracultural. También fue cuando se valoró si las botas eran una arma blanca, puesto que estaban presentes en muchas de las peleas callejeras, y realmente podían podrían abrir cabezas como si de sandias se tratase. Durante algún tiempo en algunos campos de futbol se vetó la entrada de las botas en los estadios.
Las ventas de Dr. Martens cayeron drásticamente en la década de 2000 cuando seria vendida a un nuevo propietario. Las ventas han ido remontado hasta nuestros días, que la marca parece que goza de buena salud.
Color Cherry o oxblood y negro, són los colores originales y únicos que debes tener, eso pone en las tablas de la ley skinhead. Los cordones son a gusto de cada uno aunque pueden identificar opiniones políticas o equipos de fútbol.
En este artículo de Creases Like Knives podeis encontrar un artículo sobre las botas predecesoras a las Martens.
Hoy en dia no se puede distinguir si alguien es de clase alta o clase obrera por si lleva Dr. Martens, pero los skinheads las lucen al saber que llevan un cachito de su historia enfundada en sus pies.
Aquí podeis leer una entrevista con un representante de la marca.
Las nuevas DM’s Lite tienen un huevo de avances y pesan muy poco, aunque no las he visto en directo, ya puedo decir que no me gustan, seguramente porque soy un antiguo.
En definitiva, aunque no son las más cómodas del mundo y que parece que sean ortopédicas, a nosotros no encantan..ok?

Original Gravity (Ska Fever Vol.1).
Original Gravity lanza en pre-venta el ep Ska Fever Vol1. Cuatro temazos de ska que hará las delicias de los amantes del género con temas de: Melbourne Douglas, Prince Alphonso & The Fever y Junior Dell & The D-lLites.
El Ep se empieza a distribuir en el mes de Abril, pero ya lo puedes pedir aquí en oferta especial.










