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Artículos

The Slackers “Hanging On”

marzo 21, 2022
Videoclips

La banda de Brooklyn (Nueva York) The Slackers, lanzó el pasado 18 de Marzo un nuevo single, acompañado de un videoclip, bajo el titulo “Hanging On”, extraído de su Lp “Don’t Let The Sunlight Fool Ya”. Disponible en Pirate Press Records.

tHE SLACKERS
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Susan Cadogan & The Magnetics (Unforgettable)

marzo 18, 2022
New releases

La gran voz de Susan Cadogan, se une a la banda Italiana The Magnatics, para lanzar un brillante Rocksteady titulado “Unforgettable” .

La canción sale hoy y ya está disponible en las principales plataformas digitales.

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Skinheads Historia global de un estilo

marzo 14, 2022
Artículos, Libros

La nueva obra de Carles Viñas sale a la calle, partiendo de su tesis doctoral desarrolla esta primera entrega.

Os dejamos la descripción que aparece en la web de la editorial Bellaterra:

Viñas traza aquí una historia panorámica, rigurosa y ágil a la vez, sobre sus orígenes y evolución hasta inicios de los años noventa.

Xavier Casals, del prólogo.

El estilo skinhead, surgido a finales de los años sesenta en Gran Bretaña, se caracterizó en sus orígenes por una estética transgresora, una actitud desafiante y rebelde y una banda sonora de reminiscencias caribeñas. Aunque inicialmente se mantuvo alejado de cualquier posicionamiento político, alrededor de una década más tarde se constató la existencia de jóvenes que adoptando dicha imagen exhibieron la simbología y el discurso de la extrema derecha británica. Identidad, música y política, por tanto, fueron los elementos centrales de un estilo que se desarrolló y fragmentó a raíz de la irrupción de esta última en el mismo. El presente ensayo ofrece una panorámica histórica desde la concreción multiétnica en 1968 del estilo skinhead hasta su pervivencia 25 años más tarde como un fenómeno de ámbito glocal. A partir de su eclosión se aborda su compleja evolución, hecho que le ha conferido un carácter poliédrico en el que identidad, juventud, fútbol, política, violencia o comunidad interactúan para otorgarle la heterogeneidad que impregnó su desarrollo y permite que bajo una estética aparentemente similar coexistan planteamientos ideológicos dispares, totalmente alejados de aquellos que caracterizaron su concepción.

Editorial Bellaterra

Groundation: ‘Human Race’

marzo 14, 2022
Videoclips

El pasado mes de enero, Groundation regresaron a lo grande con el anuncio de un nuevo álbum: One Rock. Mientras tanto, la banda californiana presentó Original Riddim con los legendarios Israel Vibration y The Abyssinians. Un primer título fuerte, que trata sobre la historia universal de la música y su papel en desencadenar el viaje de nuestra existencia.

Hoy, Groundation presenta Human Race, el segundo sencillo de su próximo álbum. En este nuevo tema cargado de energía, Harrison Stafford canta sobre el amor y llama a la unificación. “If love was the rule, would all this remain the same?” (“Si el amor fuera la regla, ¿Seguiría igual todo esto?”).

El trío de cuerdas y las secciones de metales son triunfantes y emocionales, mientras que el arreglo general de la canción es extremadamente meticuloso. El resultado es un título único, impregnado de inspiración jazzística, seña de identidad de la banda durante muchos años.

El sencillo Human Race está disponible en todas las plataformas digitales.


Sobre Groundation

Groundation se formó en 1998 cuando Stafford comenzó un grupo de fusión roots reggae/jazz con el bajista Ryan Newman, el teclista Marcus Urani y el baterista James Stafford, quienes estaban en el mismo programa de interpretación de jazz en la Universidad Estatal de Sonoma. Los primeros 2 álbumes del grupo (Young Tree y Each One Teach One) establecieron su sonido roots único.

En 1999, mientras estaba en Jamaica, Harrison conoció al legendario ingeniero Jim Fox, quien participó en la producción de muchos de los lanzamientos más icónicos de RAS Records. Fox remasterizó Young Tree y Each One Teach One y grabó Hebron Gate (2002), el álbum que lanzó a Groundation a la aclamación internacional. Fox continuó trabajando con la banda en cada lanzamiento posterior, ayudando a dar forma a su sonido en We Free Again (2004), Upon The Bridge (2006), Here I Am (2009) y Building An Ark (2012), creando un catálogo de roots reggae progresivo y profundo. Del mismo modo, los diseños artísticos de Groundation tienen un aspecto y una sensación consistentes, en colaboración con el amigo de la infancia de Stafford, Giovanni Maki, creando todos los diseños visuales desde el principio.

A lo largo de los años, Groundation se ha presentado en más de 35 países en los 5 continentes. La banda, que ha tenido varios cambios de formación a lo largo de los años, pero siempre se ha basado en el liderazgo de Harrison Stafford, continuó llevando el reggae a nuevos mundos con su último álbum de estudio, The Next Generation (2018), abriendo con una big band de jazz completa (con 12 vientos). Este álbum superó a Ziggy Marley y otros para ganar el “Mejor álbum de Roots Reggae de 2018” de Reggae.fr, votado por más de 16,000 miembros de los medios, músicos, productores y fans.

Este año, el grupo estará de gira para presentar su nuevo álbum. Groundation actuará en Europa, pero también en América Latina y Estados Unidos. ¡Llegarán muchas noticias en los próximos meses, esperando el lanzamiento de One Rock el 13 de mayo!

Joe Simon

marzo 9, 2022
Artículos
 Dentro de los variados, recónditos, y sí, a veces trágicos, caminos de la música con Alma, hay una fecha marcada a fuego, el día en el que el Soul murió.

Os cuento…

El 10 de diciembre de 1967, un avión se estrella en el Lago Monona, cerca de Madison, Wisconsin, mientras se aproximaba al aeropuerto municipal, y en medio de nubes bajas y niebla helada; el fuselaje, golpea de forma brutal las heladas aguas y los restos del aparato, se dispersan y el avión se hunde. Al día siguiente, los buzos, sacan de la parte trasera de la cabina, hundida en el lago, a la mayoría de miembros del grupo de acompañamiento, Bar-Keys; todavía atado al asiento, está el cuerpo del Rey del Soul —por supuesto, con permiso de Sam Cooke—, Otis Redding. Entre los objetos encontrados en su ropa, una billetera con un puñado de dólares, un reloj de pulsera de oro y una pequeña bolsa de marihuana que, a petición del manager del cantante, desaparece misteriosamente.

   

Cooke, había abandonado hacía ya unos años, de manera trágica nuestro mundo —fue asesinado por la encargada de un motel de Los Angeles en diciembre de 1964—; Ray Charles, se había adaptado a la industria, dejando de lado, su salvajismo inicial; las grandes obras maestras del género ya se habían grabado y lanzado —en 1967 vieron la luz antológicos álbumes de James Carr, Aretha Franklin,  Jimmy Ruffin, Nina Sinome, Marvin Gaye & Tammi Terrell, Sam and Dave—; Otis, era el único solista con auténtico carisma, solo a él, le adoraban negros y blancos. Redding era el Soul, y con su muerte, tristemente, y siempre bajo mi modesta opinión, la música del Alma, nos dejó.

Justo poco antes de su fatal final, había grabado su canto de cisne —sin desmerecer en absoluto, su impecable e incontestable discografía, por supuesto—, ‘Sittin’ in the Dock of the Bay’. Compuesta junto al legendario, Steve Crooper, y grabada sólo 11 días antes de la fecha del deceso. Un mes después se lanzó y llegó directamente al número 1 en USA, fue la única vez que una canción suya llegó a ese puesto.

Sólo tres cantantes, pudieron despedirle en público en sus funerales —es enterrado en la más estricta intimidad en el jardín de su rancho—, sus grandes amigos: Joe Tex, Johnnie Taylor y nuestro protagonista de hoy, al que muchos señalaban como su sucesor, el soulman más íntimamente ligado al Country Soul, Joe Simon. Su interpretación en el velatorio del himno góspel, ‘Jesus Keep Me Near The Cros’, puso a todos los asistentes a llorar.

Nació en 1943 en Simmesport, Lousiana, y creció musicalmente, como seguramente la mayoría de los grandes artistas de su generación, al calor del Gospel. A finales de 1950, se muda junto con su familia a Richmond, cerca de Oakland, California; poco tiempo después, entra a formar parte del grupo espiritual, Golden West Gospel Singers, donde comienza a ser influenciado por Arthur Pryscok y, sobre todo, por Sam Cooke. Su paso a la música secular, muy en voga por aquel entonces, les convierte en Golden Tones y lanzan, en 1959, ‘Little Island Girl’.

Gary y Carla Thompson, responsables del sello, Hush Records, se dan cuenta de su potencial y le animan a que inicie su carrera en solitario. Su primer single, llega en 1964 en la discográfica, Vee-Jay Records y se convierte en su primer éxito aunque, eso sí, en pequeña escala; esa canción es, ‘My Adorable One’. Al año siguiente, consigue el puesto número 13 en las listas R&B con el sobrecogedor clásico del soul sureño, ‘Let’s Do it Over’, grabado en los legendarios estudios Fame, en Muscle Shoals, Alabama, 1965.

Poco tiempo después, la etiqueta Vee-Jay quiebra, y Simon se embarca en una gira que le mueve por todos los rincones del país. En Nashville, es captado por el DJ local de R&B, John Richbourg, convirtiéndose en su manager y productor para que grabe en Monument Records, sello paralelo de su propia discográfica, Sound Stage 7, 1966. Ese año, se lanza, ‘Teenager´s Prayer’, directo al puesto 11. En los siguientes dos años encadena una serie de hits: ‘(You Keep Me) Hangin On’, ‘Yours Love’, ‘Farther on Down the Road’ y, especialmente, ‘The Chokin’ Kind’, escrita por Harlan Howard y que se mantiene en listas durante 12 semanas, alcanzando el millón de copias en junio de 1969.

Tanto en este single, como en el álbum homónimo, se retrata la personalidad de Simon como cantante: una hermosa voz de barítono, como si Jerry Butler se fusionara con Merle Haggard. Clásicos del Doo Woop, Country, y mucho, mucho Soul. Ah, y una sobrecogedora adaptación del ‘Sittin’ in the Dock of the Bay’; al escucharla, entenderéis por qué se le consideraba el sucesor de Otis.

En su siguiente trabajo, el imprescindible, ‘Better than Ever’, nos ofrece gloriosas recreaciones, en clave country soul, de ‘In the Ghetto’, ‘Lonely Road’ o ‘San Francisco is a Lonely Town’. Disco a disco, va puliendo su poderío y carisma vocal aunque lo mejor, está por llegar.

En 1970, recibe en premio Grammy como Mejor Interpretación Vocal Masculina de R&B.

Pero, pese a la gigantesca calidad de sus trabajos, no acaba de despegar y el hecho de estar al margen de Motown o Stax, sinceramente, no le ayuda en nada y su estela comercial se va apagando, pero esto cambiará…

En un intento por cambiar de rumbo y lograr el reconocimiento que él cree que se merece, deja a Richbourg  y ficha por el sello, Spring Records, distribuido por Polydor, a mediados de 1970. Se une a una pareja clave en el desarrollo del Soul en los 70 y creadores del mítico, Sonido Filadelfia, Kenneth Gamble y Leon Huff, además de responsables del sello, Philadelphia International Records, cuna de las mayores obra del Philly Soul.

La primera colaboración del tándem, es la fastuosa y abrumadora, ‘Drowing in the Sea of Love’ que llega al puesto 3 en las listas R&B en 1971, con ventas cercanas al millón y medio de copias, con el merecido premio de Disco de Oro; en verano del siguiente año, otra obra maestra, ‘Power of Love’ alcanza el primer puesto en listas, con su consiguiente premio también. Puro Soul de pata negra.

Sus siguientes singles entran todos en listas: ‘Pool of Bad Luck’, ‘Trouble in my Home’, la maravillosa y su primer éxito en UK, ‘Step by Step’, ‘Music in my Bones’, y ya en 1975, su tercer número uno en listas R&B, la trepidante y arrasadora, ‘Get Down, Get Down (Get on the Floor)’.

A finales de los 70, principios de los 80, Simon decide dejar la música secular y dedicar su esplendorosa voz de tenor/ barítono al Cristianismo; y comienza a predicar el Evangelio en Flossmoor, Illinois. También lanza discos de Gospel, pero como comprenderéis y sin ánimo de ofender, me quedo con su etapa de ardiente country soul de calidad, sensibilidad y buen gusto por las composiciones, y dejo su encuentro con el “divino” para otros…

Muere el 13 de diciembre de 2021, tenía 85 años de edad.

   Siempre nos quedará su incontestable legado…
Keep the Faith…Keep the Soul Alive!!!
Zepi SoulBonham.

THE AGGROLITES – REGGAE NOW 2019

marzo 2, 2022
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Hace algunos años ya que, gracias a mis hijos, descubrí a The Aggrolites en el programa “Yo-Gabba Gabba”. Estaban tocando rocksteady y su actitud, su sonido y su cantante me capturaron de inmediato. Lo siguiente fue descubrir su single “Free Time” y, como decimos en Argentina, me volaron la peluca. La banda suena como una mezcla perfecta entre The Crystalites y Booker T & The Mg’s. Están liderados por el órgano hammond de Roger Rivas (que nos hace pensar de inmediato en Jackie Mitoo y Winston Wrigth), y la voz de Jesse Wagner, que suena como la mezcla perfecta entre varios cantantes de soul. El grupo se completa con Jeff Roffredo en bajo, Alex McKenzie en batería y Ricky Chacon en guitarra.

The Aggrolites – Banana
Yo Gabba Gabba!

The Aggrolites, se formaron en Los Ángeles, California,  en 2002, con el “skinhead reggae” como su Norte, pero el término que le gusta utilizar a la banda para describir su sonido es “Dirty Reggae” —el nombre de su primer álbum. En una entrevista publicada en 2015, Jesee Wagner explicaba que “estamos influenciados por los jamaiquinos, pero nunca podríamos llamarnos a nosotros una banda de reggae” dice. “Amamos el viejo sonido del reggae del ’69, ruidoso, sucio, análogo. Ese pequeño pifie que pudo tener el guitarrista, es lo mejor que le puede pasar a la canción, no importa que la nota este mal. Muchas bandas graban cada instrumento por separado. A nosotros nos gusta grabar todos juntos en un mismo lugar, en vivo. ‘Sucio’. “Tratamos de hacer por el reggae lo que Hepcat hizo por el ska –completa Wagner-,  volver a poner al estilo en la escena, el reggae vieja escuela, el reggae más tradicional.”

El 26 de mayo de 2019, The Aggrolites lanzó “Reggae Now!”, su sexto disco (el primero lanzado bajo el sello Pirate Press Records). Escuchas “Pound For Pound“, el tema que abre el disco y listo, estás adentro, es indestructible. El agudo sonido del fill de redoblante, el fabuloso tono del órgano, y la voz poderosísima de Jesse Wagner hacen que The Aggrolites suene como un clásico Studio One de Jamaica. Escuchamos “Say Or Do“ o “Love Me Tonight“ y llegamos a la conclusión de que pocas bandas en el mundo hacen rocksteady a la manera que sonaba en el ’67, como lo hacen ellos. “Groove Them Move Them,” con una melodía simple pero irresistible, celebra la música jamaiquina, Bond Street, Orange Street, sitios que vieron el nacimiento del género, los estudios legendarios y sus figura icónicas. Y este track tiene el ingrediente extra de las voces de Alex Désert y Deston Berry de Hepcat.  Instrumentales como “Aggro Invasion” o “Western Taipan”, suenan indestructibles. “People Win” o “Why you Rat”, son esas canciones que escuchas una vez y ya la estas cantando.

REGGAE NOW! es un disco que lo podes dejar sonando de punta a punta, y cada canción puede ser la favorita de alguien. Y eso no es algo que pase con mucha frecuencia

THE AGGROLITES
REGGAE NOW

Two-tone goes punk again! | 10 nuevas versiones punk de clásicos de la segunda ola del ska

febrero 16, 2022
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Después de la buena acogida de la selección anterior, llega una nueva mixtape que pone de manifiesto otra vez la influencia perenne que el Two-tone ejerce sobre la escena punk. Diez nuevos trallazos -desde Japón, Suecia, Catalunya, Francia, Estados Unidos y, como no, las islas británicas- que sacan humo al contador de revoluciones de los clásicos de los Specials, Madness, Selecter, los Beat o Bad manners.

Pretender Selector · S02E02 - Two-tone goes punk 2!
1. Too much too young – Too much too young

 

No hay ningún error: así se llama el grupo, así se llama el tema. Pero, sorprendentemente, no se llama así el disco donde aparece, sinó que lleva por título el profético Speed of punk, riddim of ska. El clásico de 1979 de los Specials, en su versión original, se alargaba hasta los 6 minutos. Cuando lo publicaron de nuevo un año después, acelerado por la urgencia del directo, bajó hasta los 2 minutos. Pero estos japoneses rebajaron en 2008 la marca de los de Jerry Dammers hasta dejarla en 1 minuto de reloj. El ritmo del ska a la velocidad del punk.

2. Twist and crawl – Skindred

 

Muchas han sido las etiquetas que les han colgado a los galeses, pero ninguna es capaz de describir con precisión el amasijo estilístico que abanderan hasta el punto de que Benji Webbe, su líder, ironiza con ello refiriéndose al estilo de Skindred como nu-reggae. Lo que sí está fuera de discusión, sin embargo, es la influencia del Two-tone sobre la banda, y Webbe no duda en citar a los Specials como inspiración en su fusión del reggae y el punk. Esta versión de los Beat cerraba en 2005 la banda sonora de Sky High, compuesta exclusivamente por versiones de temas de los 80 -de los Smiths, Talking heads, Devo o The Cars-. Un camino, el de las versiones, que Webbe recorrió en sentido contrario durante la pandemia: publicó Isolation 2020, donde interpreta a ritmo de ska y rocksteady grandes temas de Queen, Elton John o la Electric Light Orchestra.

3. Special brew – Haywire

 

Esta versión del Special brew de los Bad Manners probablemente sea, aunque cueste de creer, la canción más melódica de los Haywire. Grabada en 1995, no encontró hueco en su discografía porque su destino era el recopilatorio Too much too late, que no vería la luz hasta 2017 -y del que ya hablamos en el artículo anterior de esta serie-. La banda inglesa de anarco-punk, fundada en la costera Weymouth en 1994 y posteriormente emigrada a Southampton, se disolvió en 2015, pero los miembros de su última alineación siguen tocando en Armoured Flu Unit.

4. Blank expression – Voodoo glow skulls

 

Cuando Pork Pie editó en 2001 el disco tributo Spare Shells – Modern interpretations of the songs of The Specials, convocó a bandas que, cada una a su manera, se reivindicaron herederas directas de la ola Two-tone, como los Busters, los Porkers o los Skalatones. Pero hubo algunas excepciones, como el swing de los australianos The Louisville Sluggers, la versión en solitario del Too much too young de Dave Smalley, líder de ALL y Down by Law, o esta de los Voodoo Glow Skulls. Horace Panther confesó que la única parte coreografiada de los conciertos de los Specials era cuando todos se quedaban inmóviles durante la interpretación de Blank expression, algo que sería casi imposible con esta versión de los californianos en la que acentuaron la parte hardcore de su característico estilo ska-core para acelerar y distorsionar en extremo la original.

5. My girl – Skanker

 

En otro disco de tributo, en este caso en el House of ska que Cleopatra dedicó a los Madness en 1998, aparecería esta versión del hit de 1979 de los londinenses. El recopilatorio llama la atención por la sobrerrepresentación de bandas escandinavas -como Pöblers United, de los que ya hablamos en el artículo anterior-, pero no es arriesgado deducir que algo tuvo que ver en ello el sello de Goteborg Tribute Records. Un sello que en la segunda mitad de los 90 se especializó en editar discos de homenaje a bandas como Metallica, Nirvana, AC/DC, Kiss, Bad Religion… y Madness. Así se entendería que Skanker, quinteto sueco de estilo punk, nombre confuso y carrera efímera, consiguiera colarse en la versión norteamericana del recopilatorio con bandas de la talla de Dr. Ring Ding, Inspecter 7 o los mismísimos Selecter.

6. Three minute hero – Sonic boom six

 

Decir que Sonic boom six son una banda de ska-punk es decir poco. Ellos mismos admiten que llevan “años perfeccionando nuestra propia mezcla explosiva en la tradición británica de mestizaje punk de The clash, The specials, King prawn, Senser y Capdown”. Unas influencias que no mantienen ocultas sino que las exhiben a la que tienen ocasión, especialmente en directo. Una de las caras visibles de los de Manchester, Barney Boom, decía que “esto es lo que hacemos, tocamos canciones mejores que las nuestras de artistas mejores que nosotros y la gente lo disfruta”. Esta del Three minute hero del disco de debut de los Selecter -con quienes han compartido cartel en diversas ocasiones- se hizo un hueco en su recopilatorio de rarezas de 2009 Play on: Rare, rejected & arcade perfected.

7. Concrete jungle – The bite

 

The bite lucen una producción discográfica escasa para su trayectoria y, sobre todo, por las pasiones que levantan: un EP, un split con los Cute lepers y un par de LP en casi una década surtidos exclusivamente composiciones originales, por mucho que nos transporten a finales de los 70. Sin embargo, su contribución en 2014 en el Chaos in Catalonia Vol.1 de Common People Records esconde una sorpresa agradable: esta versión del Concrete jungle de 1979. La canción, que Roddy Radiation había compuesto originalmente para sus Wild boys y relataba su vida en los barrios más duros de Coventry, se convierte ahora en una crónica de la Barcelona del s.XXI en la voz de estos héroes de la escena mod local.

8. Wooly bully – Kilifax

 

El extravagante Domingo Samudio, bajo el disfraz de Sam the Sham and the Pharaohs, consiguió su mayor éxito modificando ligeramente una canción de 1962 de Big Bo and the arrows. En 1964, en plena British invasion, su Wooly bully no solo resistió vendiendo un millón de copias, sino que incluso tuvo el empuje suficiente para cruzar el océano y asaltar también las listas británicas, donde llegó al número 11. Su influencia fue tal que 16 años después de su publicación, en 1980, sería una de las cinco canciones ajenas que Bad manners escogieron para completar su primer LP, otra de las cientos de versiones que existen del tema pero que los de Buster Bloodvessel han convertido en un pilar de su repertorio. Lo mismo harían en 2010 los neoyorquinos Kilifax, cuando incluirían esta interpretación garage punk en su LP Happy now?.

9.  Tears of a clown – Potshot

 

Y aún otra más de esas ocasiones que nos hacen recordar que la Two-tone tenía un apetito voraz para las versiones: original de Smokey Robinson y sus Miracles y con Stevie Wonder de coautor, vio la luz en 1970 alcanzando el número 1 en las listas británicas. Reeditada seis años después, todos los miembros originales de The beat se la sabían de memoria y por eso la usaban de muleta en sus ensayos, intercalándola entre sus propias canciones para no perder el tono ni el ritmo. Viendo el éxito que tenía cuando la interpretaban en directo, la escogieron para el single con el que debutaron en 1979 -aunque sorprendentemente no aparecería meses después en su primer LP-. A pesar de que se ha versionado cientos de veces, su vínculo con los de Birmingham es tal que hay quien incluso les atribuye la autoría, y prueba de ello suele ser la desaparición del artículo que sí lucía la original. En 1997, el trío japonés Potshot no solo abrevió el título sino la canción misma, despachada de manera acelerada en un minuto escaso.

10. It doesn’t make it alright – Kidz get down

 

Una más de las tantas canciones del primer disco de los Specials que llamó la atención de la escena punk. Archiconocida es la versión de los Stiff little fingers, publicada apenas seis meses después de la original. O la de los vascos Kortatu, inspirada en la de los irlandeses y adaptada como Hay algo aquí que va mal. Y aunque ambas daban más protagonismo a unas guitarras distorsionadas, conservaban aún la cadencia del reggae de la de Dammers i Goldberg. Pero en 2021, cuando nada hacía presagiar que nadie osara acelerarla, los franceses Kidz get down sacaban a la luz por sorpresa esta canónica versión skate punk inédita en su discografía y disponible sólo en Youtube.

Carles A. Foguet
(aka Pretender selector)

Wigan Casino

febrero 8, 2022
Artículos

 

 1963-1971: Whitworth Street, 6, Manchester. Aquí se ubicó el Twisted Wheel, lugar donde se inició  la escena Northern Soul británica. El local, era un almacén reconvertido, con una cafetería en la planta baja y una serie de habitaciones en el sótano. En ellas, se encontraba  el escenario, la cabina del DJ en una jaula y la sala de baile principal. Ruedas de hierro —las “twisted wheels”—, que centellaban en las paredes de ladrillo, eran la decoración.

El sonido que imperaba en este garito, se alejaba del que predominaba en los demás clubes nocturnos del país (R&B, Soul, música popular moderna) ya que los DJ del  Wheel, importaban grande cantidades de singles desde EEUU que eran incluso raros en el país de origen; muchos de ellos, se habían lanzado sólo a nivel local. También, como os contaba mi anterior artículo, aquí se desarrolló  la práctica del cover up.

Además,  por su recóndito escenario, pasaron figuras esenciales del calibre de Edwin Starr, Junior Walker, Marv Johnson o Mary Wells que incendiaban la pequeña tarima en gloriosas y sudorosas noches. Los sábados por la noche, las sesiones comenzaban a las 11 pm y terminaban a las 7:30 del día siguiente, las famosas sesiones all-nigther. Los jóvenes “souleros” de todo el país peregrinaban en coches, autocares o en auto-stop los fines de semanas para apretujarse y sudar entre sus paredes.

The Sharpees
Do the 45

El club cerró sus puertas a principios de 1971 por una ordenanza municipal dirigida a los locales de la ciudad,  que les impedía continuar abiertos más de dos horas al día siguiente, y por los continuos problemas de consumo y tráfico de drogas, tanto dentro como fuera del Wheel.

1973-1981: Station Road, Wigan. 23 de septiembre de 1973, es la madrugada del domingo y las puertas de un gran salón de baile —anteriormente, conocido como The Empress—, se abren, y centenares de jóvenes entran por un estrecho tramo de escaleras —esta escena se retrata perfectamente en el film, Northern Soul, al que regresaré un poco más tarde—, que conduce a la pista; dentro, suena, ‘Put your Arms around Me’ de The Sherrys. Bienvenidos al futuro templo del Northern Soul, el Wigan Casino.

The Sherrys
Put your arms around me

El gerente del local, Mike Walker, consiguió que un DJ local, en esa primera noche, sin saberlo, pasaría a la historia; ese hombre era, el fabuloso, Russ Winstanley que, junto con Ian Fishwick y Kev Roberts, dotaron al Casino de una gloria que aun perdura en la memoria de muchísima gente.  Tiempo después, también engrosaría la plantilla, el también legendario, Richard Searling, quien descubrió una de las joyas por excelencia del Northerhn, ‘Tainted Love’, de Gloria Jones.

 

  Wistanley tenía una impresionante discoteca de singles de importación estadounidenses, la mayoría de ellos, piezas incunables. Su estilo de mezclar rarezas de mediados de los 60 con clásicos y stompers, fueron la seña de identidad del Wigan. En relación a estos singles oscuros, tengo que recordar a otro nombre importante, Simon Soussan, un franco marroquí , contrabandista, de Los Angeles con gran olfato musical, para conseguir híper raras piezas de oscuros sellos estadounidenses, con las que alimentaba la cabina del Wigan; en esos primeros años, muchas de las piezas pinchadas provenían de él, entre ellas: ‘Without Sunshine’ de Sandra Phililips, el eterno, ‘I Gotta Find Me Somebody’ a cargo de The Vel-Vets o Dean Courtney y su “Siempre Te Necesitaré”.

The vel-vets
I Got To Find Me Somebody
Dean Courtney
I’ll Always Need You

En relación a Soussan, hay una anécdota, de esas que siempre me gusta rebuscar, que cuenta que tomó “prestada” una de las dos copias originales que existían de ‘Do I Love You’, del clásico, Frank Wilson, al directivo de la Motown, Tom de Pierro, en 1977. Al año siguiente se imprimieron 2000 copias piratas en In Records, bajo el nombre de Eddie Foster —sí, un auténtico cover up—. Simon siempre declaró que compró el single de manera legal, sea como fuere, el disco pasó a formar parte de las noches del Casino, en 1978.

Pero sigamos con la historia inicial, sin adelantar acontecimientos…

Tras el Twisted Wheel, el Catacombs de Wolverhampton, Chateau Impney en Droitwich, Va Va’s en Bolton,  Golden Torch de Stoke-on-Trent —todos cerrados en mayor o menor medida por las mismas causas—, los young soulers, tenían ya un sitio al que dirigirse los fines de semana. Y ese local, ya sabéis cuál era…

Así que semana tras semana, la pista del local, comenzó a ser un referente, tanto en el desarrollo del estilo musical y de baile, como en la música que se pinchaba allí y que se transmitía, esencialmente por el boca a boca, por todo el país. Si eras souler, tenías que ir a Wigan. Pero eso sí, se tenía que enfrentar a otro mítico venue, en el mismo condado de Lancashire, Blackpool Mecca, comandado por Colin Curtis y el gurú, Ian Levine aunque por aquellas fechas, estaban introduciendo otros ritmos en las pinchadas que los alejaban de las sesiones del Casino y les acercaban a la inminente disco music. También se diferenciaban en que en el Mecca, no había all-nighters y esto por aquel entonces era motivo más que suficiente para cambiar de rumbo.

Esta supuesta rivalidad entre los dos enclaves musicales era patente en algunos aspectos como que los habituales del Mecca se burlaban del icónico look de pantalones holgados y anchos que tenían los bailarines del Wigan; pero, por otra parte, se organizaban innumerables desplazamientos hacia Casino, cuando terminaban las sesiones en Blackpool —2 de la madrugada—. La verdad es que el sentimiento de fraternidad siempre estuvo presente entre los seguidores del Northen Soul; la mayoría de ellos era hijos de la clase trabajadora, sin ideas   políticas, ni afán de revolución. Su vestimenta era principalmente, pantalones de pata de elefante, camisetas sin mangas y zapatos para deslizarse por la pista, eso sí, con ayuda de polvos de talco; todo este vestuario, lo guardaban bolsas de deporte, en las que tampoco podían faltar un bolsa con anfetaminas para aguantar todo la noche bailando.

Los años fueron pasando y su leyenda, iba forjándose, semana tras semana. Su escenario acogió excitantes y arrasadores conciertos en directo de artistas como Edwin Starr y Jackie Wilson. Y os regalo otra anécdota al respecto: el mismísimo, James Brown, se presentó una noche en el local dispuesto a tocar, pero su excesivo caché y su aire demasiado funky, que desentonaba totalmente con el espíritu que allí reinaba, hicieron que Winstanley rechazara amablemente su “invitación”.

El Casino tenía ya su señal de identidad, su estilo propio, estaba en el lugar y momento correcto. Eran los años de su esplendor (1975-1978), que hicieron que su eco llegase a todas las partes del mundo de tal manera que, supuestamente, la revista Billboard la declaró como “la mejor discoteca del mundo”, por delante del mítico Studio 54 neoyorquino; pero no se lo digáis a nadie, no hay evidencias de que este premio fuero otorgado o entregado.

En 1977, el director de documentales musicales, Tony Palmer, viajó hasta la ciudad para intentar averiguar que impulsaba a los jóvenes para recorrer cientos de kilómetros hasta un local en el que bailaban hasta que amanecía. El resultado final, This England, causó gran revuelo tanto en la comunidad local —se retrataba la decadencia de un antiguo foco textil y minero—, como en los jóvenes que descubrieron una nueva vía de escape (el Northern Soul) y un lugar para ello (Wigan Casino). Por supuesto, el visionado del metraje es asignatura obligada.

El club,  disponía de una segunda sala, Mr M’s, en la que se pinchaban oldies como los que se habían programado en el Wheel o el Torch, del estilo de  ‘I Can’t Scape From You’ de Ritchie Adams o The Incredibles y su archiconocido, ‘There’s Nothing Else To Say’.

The Incredibles
There’s Nothing Else To Say

Todos estos registros se podían conseguir fácilmente e iban dirigidos a un público menos die-hard que el de la pista principal y abierto a otros sonidos; de esta manera, se consiguió otro signo que lo distinguía de los demás clubes: aunar al fanático soulie en busca de rarezas junto con el joven de la calle que solo quería escuchar los clásicos. En definitiva, un golpe maestro, que como decía, aumentó su reputación.

Pero a principios de los 80, el ayuntamiento, dueño del edificio, quería recuperar el local para otros fines, la escena Northern había llegado a su punto máximo —aunque todavía se seguían haciendo descubrimientos musicales—, y la llama del Casino, se iba extinguiendo.

Por cierto, en estos últimos años de “reinado”, no puedo obviar a los llamados three before eight, tres temas con los que acababan siempre las sesiones de los sábados: ‘Long After Tonight Is Over’ de Jimmy Radcliffe, le seguía Tobi Legend y su emotivo, ‘Time Will Pass You By’, y cerraba la noche, bueno mejor el día, ya que estaban cerca las ocho de la mañana, el eterno, ‘I’m On My Way’, del también clásico —y tristemente fallecido el año pasado—, el gran, Dean Parrish. La idea de dar por cerrada el all-nighter de los sábados con estas tres canciones, fue del DJ, Dave Evison aunque su compañero, Martin Ellys, dejaba siempre para el final a Parrish.

Jimmy Radcliffe
Long After Tonight Is All Over
Tobi Legend
Time Will Pass You By
Dean Parrish
I’m On My Way

Y ya, acercándome peligrosamente a la conclusión de este recuerdo, una anécdota que nos lleva al último año del Wigan, 1981; el 16 de mayo, se celebró la velada número 500 y, según cálculos de la época, habían cruzado sus puertas desde aquella lejana noche de 1973, más de un millón de personas.

Todo viaje tiene su final, el del Wigan Casino, llegó el sábado 6 de diciembre de 1981. El encargado de dar por terminada la fabulosa aventura fue, como no, Russ Wistanley, que tuvo que pinchar tres veces consecutivas a los 3 before eight ante la insistencia y locura generalizada que reinaba esa noche. Pero hubo regalo, dado que nadie quería dejar la pista, eligió un tema al azar para, definitivamente, encender las luces, esa canción era, ‘Do I Love You (Indeed I Do)’ de Frank Wilson que desde ese momento, se convirtió en una de las canciones “norteñas” más famosas de todos los tiempos.

Frank Wilson
Do I Love You

Unos meses después del cierre, en un extraño accidente, el Casino se incendió y quedó arrasado hasta los cimientos. Triste final para el Templo del Northern Soul.

Aparte del documental que ya os he comentado, This England, dos filmes, en mayor o menor medida, captan la esencia del mítico lugar. El primero, por supuesto, Northern Soul, dirigido en 2014 por Elaine Constantine. Unas de las inmediatas  metas de la pareja protagonista, John y Matt, es poder cruzar las puertas del Wigan Casino; lo hacen junto al descarriado y macarra, Sean. Y ese momento, sin duda, uno de los highlight de la película, se convierte en apoteósico: las colas en la entrada, todos apretujados y mascando chicle —esa práctica habitual en casi todos los soulers para mitigar o camuflar el nerviosismo causado por la ingesta de anfetas—; el intercambio de singles en los puestos improvisados en los pasillos del local; la emoción de entrar en la pista y sentir el suelo vibrar; como si fuera un emocionante viaje al pasado. Otro momento estelar es el baile colectivo, al son de las palmas, con el legendario —y una de mis temas “norteño” de cabecera—, ‘Crying Over You’ de Duke Browner. La verdad, pone los pelos de punta.

Lógicamente, las escenas no se pudieron rodar en el auténtico y se buscó un perfecto sustituto que, claramente, daba el pego: King George’s Hall en Blackburn.

En SoulBoy (Shimmy Marcus, 2010), film de nivel mucho más bajo que el anterior, pero con bastante encanto, los protagonistas también visitan el club; pero las imágenes que retratan los bailes, se toman directamente —imagino que con su permiso correspondiente—, de This England. El resultado es un poco patético, pero como curiosidad, recomiendo su visionado. Por cierto, su banda sonora, es impresionante.

 

Y para acabar la “sesión de hoy” y si tenéis ganas de profundizar en la leyenda del Casino, os recomiendo unos libros de mi biblioteca, indispensables para entender todo lo que significó el mítico local para toda una generación:

–SOUL SURVIVORS, The Wigan Casino Story. Russ Winstanley.

–CASINO. Dave Shaw.

–NIGHTSHIFT. Peter McKenna’s.

–MOONLIGHT, MUSIC AND YOU, Wigan Casino Pushing Through the Doors. Lester Gallagher.

Una lectura de este calibre sin banda sonora no estaría completa así que también os aconsejo estos álbumes de mi discoteca:

-WIGAN CASINO SOUL CLUB, The Original Sound of Northern Soul, Porpcorn and R&B.

-WIGAN CASINO SOUL CLUB, Station Road, Wigan 1973-81.

-WIGAN CASINO 40 NORTHERN SOUL.

-BIG IN WIGAN, 20 Northern Mammoths: from the Wheel to Keele.

-THE NORTHERN SOUL STORY VOL 4: WIGAN CASINO.

Casino ever…
Keep the Faith…Keep the Soul Alive!!!
ZepiSoul Bonham

Disolución The Mighty Mighty Bosstones

febrero 1, 2022
Artículos

.

El pasado 27 de Enero la banda de Boston The Mighty Mighty Bosstones anunciaron su disolución en sus Redes Sociales.

La banda formada originalmente en el año 1983 deja tras de sí 8Lp’s . Son consideradas una de las bandas pioneras de la escena Ska-Punk o Ska-Core. Su primer disco salió en el año 1989 bajo el titulo  Devil’s Night Out. Desde entonces no han parado realizar giras por todo el Mundo.

En sus Redes Sociales dejaban este escueto comunicado anunciando su retirada.

After decades of brotherhood, touring the world and making great records together, we have decided to stop being a band.
Above all, we want to express our sincere thanks to each of you who have supported us.
We couldn’t have done anything without you.
always love,
The Mighty Mighty BossRingtones
—————————————————————————————————————————————————————————————————————————————————————-
Después de décadas de hermandad, giras por el mundo y hacer grandes discos juntos, hemos decidido dejar de ser una banda.
Sobre todo, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a cada uno de ustedes que nos ha apoyado.
No podríamos haber hecho nada sin ti.
siempre el amor,
The Mighty Mighty BossRingtones.
The Mighty Mighty Bosstones
Spotify

Cover Up

enero 26, 2022
Artículos

Dentro del fastuoso, y a veces recóndito e incluso trágico —sobre todo, cuando las drogas hicieron acto de presencia—, mundo del Northern Soul, siempre ha habido un tema que me ha fascinado, el cover up.

Pero antes de ahondar en este fenómeno, vamos a ponernos en situación…

El Northern Soul fue un movimiento musical y de baile que surgió, inicialmente en el norte de Inglaterra, a finales de los años 60, se mantuvo durante toda la siguiente década, y llegó incluso a los primeros 80. Su principal característica es el sonido Soul negro, con ritmo pronunciado —esos bajos rimbombantes que te vuelan el corazón y la cabeza—, y tempo alto que caracterizaba a mediados de los 60 al sello de Detroit, Motown. Pero la corriente, evitaba relacionarse con el éxito masivo y todo lo relacionado con el de la discográfica —pujante en aquellos años—; se buscaba artistas poco conocidos que editaban singles, de escasa tirada, en pequeños sellos o compañías discográficas (Okeh, Shout, Ric Tic, etc.); cuanto más oscuro y raro era el tema, mejor. La oscuridad significaba popularidad.

Uno de los primigenios clubes que empezaron a desarrollar el estilo fue el Twisted Wheel de Manchester, donde también se inició la práctica del cover up, para después de su cierre —por los motivos funestos que os cito al comienzo—, trasladarse al Golden Torch de Stoke-on-Trent, el Blackpool Meca o el templo por excelencia del estilo, Wigan Casino.

La denominación de la corriente musical como tal surgió en la tienda Soul City, de Covent Garden, en Londres. Su propietario, Dave Godin, comenzó a utilizar el término en 1968, cuando notaba que los hinchas de los equipos de fútbol del norte del país, buscaban en la tienda, discos que no figuraban en las listas negras americanas, sino, como ya os decía, singles raros de Soul editados en sellos pequeños. A sus empleados les indicó que catalogaran toda aquella música como Northern Soul.

En junio de 1970, se utilizó públicamente, por primera vez, en la columna semanal que Godin tenía en la revista, Blues & Soul.

Pues, básicamente, esto es el Northern Soul. Ahora le toca el turno el “encubrimiento”.

El cover up o práctica de “tapar” es un hábito que comenzó con los DJ jamaicanos en la década de los 50. Tras organizar, en gran medida, fiestas callejeras en las calles de Kingston, con pilas de altavoces —lo que más tarde se denominó como Soundsystem—, para el pueblo que buscaba escuchar los últimos lanzamientos de R&B estadounidenses, pasaron a organizar sesiones en clubes en los que se cobraba entrada, se ofrecía comida y bebida y pinchaban música que editaban en sus propios sellos, es decir, se convirtió en un negocio. Para ganarse el favor de la gente, y evitar pagar a otra compañía por poner su disco, elegían un single, y le tapaban la etiqueta con un adhesivo o papel e incluso le cambiaban el nombre de la canción y el intérprete; con ellos, se ganaban la exclusividad del tema que pinchaban. También el tamaño de las columnas de sonido fue en aumento, formando torres de bafles que llegaban hasta casi los cuatro metros. Pioneros fueron los legendarios Duke Reid y Sir Coxsone.

Más tarde cuando muchos de aquellos jamaicanos emigraron a Inglaterra, la práctica se instaló en los DJ británicos para encontrar, tiempo después, su lugar en los clubes del norte del país.

Como ya os hablaba al comienzo, en la escena Northern era esencial el sonido, y no cualquier sonido; para que una canción fue denominada o identificada como Northern Soul, debía “cumplir” dos requisitos: primero, el ritmo manifiesto que invitaba a bailar; segundo, tenía que ser raro. Los DJ buscaban y siempre estaban alerta ante cualquier melodía que ellos consideraran como rara: un fracaso de un tema en EEUU, podía significar el éxito en Reino Unido; un pequeño sello local que funcionaba a nivel regional, podía ser más importante que el último sencillo lanzado por Motown.

Por este motivo, todo descubrimiento musical que siguiera las directrices del estilo, era un verdadero tesoro para el pinchadiscos que lo tuviera. Fue entonces, cuando la práctica del cover up comenzó a formar parte de la subcultura “norteña” al darle a dicha joya una identidad falsa, cortando su etiqueta o reemplazándola con otra de otro disco más fácil de localizar o también etiquetarlo como un artista diferente. Un ejemplo: el sencillo de Marvin Gaye de 1965, ‘This Love Starved Heart of Mine (It’s Killing Me)’ —no me canso de decirlo, para mí, la mejor canción Soul de la historia—, no se publicó durante años y solo apareció de manera “pirata” a finales de la década de los 70; el nombre de Gaye, no aparecía por ninguna parte, se la atribuía en algunas ocasiones a JJ Barness; en otras se conocía simplemente como ‘It’s Killing Me’. Un perfecto caso de cover up. El original acumuló polvo en las estanterías de la Motown hasta aproximadamente 1994 en que salió a la venta en single en Tamla Motown.

MARVIN GAYE
LOVE STARVED HEART (TAMLA)

Esta argucia, tenía como finalidad por un lado, alejar de un DJ rival la reproducción de una canción y, por otro, mantenerlo alejado de los buscadores que podían calcar el single e inundar el mercado con copias de ese “tesoro”. Otros ejemplos legendarios son los sencillos de Vickie Baines, convertida en Christine Cooper, Billy Watkins en HB Barnum o el famoso, ‘Can’ Help Loving You’ de Paul Anka, atribudo a Johnny Caswell. Por cierto, si algún día encontráis alguna copia de dichos singles —eso sí, a buen precio porque he visto alguno por 1000 libras—, y lo compráis, me lo decís y os daré personalmente la enhorabuena por semejante hallazgo.

Otro de los encubrimientos de mayor duración fue ‘Just You and I’ (The Del Larks) que era en realidad ‘We Can Make It’ (Melo Souls,) que continuó siendo un misterio desde 1986 hasta 1998 aproximadamente. Y uno bastante curioso: el celéberrimo, ‘Do I Love You’ de Frank Wilson, estaba catalogado en un principio a Eddie Foster.

Mello Souls
We Can Make It

Con los años, esta manera de “catalogar” los singles se hizo más asidua en todo club Northern que quisiera destacar, especialmente en los años en que permaneció abierto el Golden Torch y, sobre todo, en el Wigan, donde cada DJ tenía su propia maleta con discos secretos o cover up.

Poco después del cierre del Wigan, un club recogió el testigo, el Top Of The World, en Newport Road, Stafford, en el año 1982. Cuatro años más tarde, tras el cierre del local, la práctica del cover up se perdió aunque se recuperó en cierta medida en los noventa.

Si os interesa este tema, queda bastante bien reflejado en la fabulosa película, dirigida por Ellen Constantine en 2014, Northern Soul. Ambientada en el condado de Lancashire en 1972, una de las principales tramas del film es la búsqueda de los dos jóvenes protagonistas, John y Matt, de un cover up pinchado por un DJ del Wigan Casino, Ray Henderson. La verdad es que se puede palpar ese sentimiento y emoción por la búsqueda de esa cover up, que les sirva para ser reconocidos dentro de su anodina existencia. Si no la conocéis os animo de verdad a encontrarla —es bastante fácil su localización en redes y plataformas de compra—, porque merece, mucho, mucho la pena; hace relativamente poco, la revisé ya por quinta vez, y seguro que no será la última. En su fantástica banda sonora, figuran clásicos indiscutibles del género como ‘The Night’ (Frankie Valli & The Four Seasons), ‘Right Track’ (Billy Butler), ‘Soul Time’ (Shirley Ellis), ‘This Love Starved Heart of Mine’ (Marvin Gaye) —gracias a la película descubrí este monumento sonoro del que os he hablado al comienzo—, ‘Suspicion’(The Originals) y varios más, en total 27 himnos; su adquisición es imprescindible si queréis tener un resumen del género. Por cierto, el tema encubierto es el explosivo, ‘Stick by Me, Baby’, de The Salvadors.

The Salvadors
Stick by me baby
Keep the Faith…Keep the Soul Alive!!!
JL Crespo “ZepiSoul Bonham”.
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